Eugenio hermoso martinez
Se trata de una de las personalidades más significativas del arte español de la primera mitad del siglo XX. Eugenio Hermoso nació en Fregenal de la Sierra el veintiséis de febrero de 1883. La mañana del 17 de enero de 1898 hizo su primer viaje a Sevilla, para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, becado por el Ayuntamiento y la Diputación de Badajoz.
Hijo de Sabas Hermoso Félix, labrador, y María Martínez Carrero, fueron nueve hermanos; dotado de extraordinaria sensibilidad su espíritu captaba lo humilde, lo sencillo, el detalle nimio pleno de humanismo y sentimiento que engrandece el alma y la llena de emoción y regocijo.
Cuatro años pasó en la ciudad del Guadalquivir. Alentado por Mattoni, Gonzalo Bilbao y Jiménez Aranda, en septiembre de 1901 se trasladó a Madrid donde destacó pronto en la Escuela de San Fernando, copió en el Prado a los grandes maestros y frecuentó el Ateneo y el Círculo de Bellas Artes.
Con Eduardo Chicharro, Benedito, Sotomayor, Anselmo Miguel Nieto, Rodríguez Acosta y López Mezquita, constituyen la juventud prometedora y entusiasta al celebrarse la Exposición Nacional de 1904, en la que obtiene tercera medalla con Muchacha haciendo media, que actualmente está en el Museo de Cádiz. Pero su primer galardón fue el premio de la Duquesa de Denia, en 1902, con Huérfano que representa a un niño que se ata un zapato.
Su generación es la de Vázquez Díaz, Romero de Torres, los Zubiaurre, Ortiz Echagüe, Solana, Arteta, Gustavo de Maeztu, Cristóbal Ruiz...
Pio Baroja, Ramiro de Maeztu, Francisco Alcántara, Díez Canedo, Juan Ramón Jiménez y Juan de la Encina elogiaron su obra. La crítica le dedicó entonces la mayor atención.
Animado, inicia una temporada fecunda: El Colegio, de la Hispanic Society de Nueva York, Fiesta Infantil, del Museo de Badajoz, Hijas del terruño que al verlo Pío Baroja dijo emocionado: “Adiós ilustre Hermoso, Dios se lo pague”.Evidentemente toda su pintura denota consonancias reales con la temática y la estilística de los escritores de la Generación del 98, sustancialmente con Antonio Machado, que por estas fechas tenía publicadas las Soledades.
En 1941, fue elegido Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, ocupando el sillón del que fuera su maestro en Sevilla, Gonzalo Bilbao. Y nombrado catedrático por oposición de la Escuela Superior de Bellas Artes, de la que era director Eduardo Chicharro. Dedicó su discurso de ingreso en la Academia a una glosa de la pintura de Zurbarán. Su faceta pedagógica transmitió a generaciones de artistas españoles su experiencia de la modernidad, pero conservando siempre en su pintura y en su labor docente su arraigado sentido clasicista. Antonio López, Villaseñor, Amalio García del Moral, Sebastián García Vázquez, Timoteo Pérez Rubio, José Pérez Jiménez, entre sus alumnos...